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martes, 14 de octubre de 2014

Halajá Diaria: Taharat Hamishpajá

Cobertura del cabello. Parte III

En la publicación anterior se detallaron las algunas leyes y opiniones con relación al uso de pelucas como coberturas, a continuación se seguirá desglosando este tema muy ben abordado por el Rab. Rafael Hacohen Soae en su obra Leyes Matrimoniales.

Moda Judía
El razonamiento de no usar pelucas va más allá del concepto de modestia. Así como un hombre judío está ordenado en la Torah:

“No deberás seguir las maneras de las naciones” (Lev. 18:3)

Lo que significa que los judíos no deben imitar las “modas” ni deberán vestir el tipo de ropas que visten los no-judíos, ni hacerse parecer como si no fueran judíos.

Recientemente el parlamento francés aprobó una ley prohibiendo el uso de coberturas de  cabello en las escuelas públicas. (Nota: esta prohibición puede haber sido extendida todavía más). Esto causó ira entre los musulmanes, motivándolos a luchar por su derecho legal de ser modestos en público. De hecho, esto debería servir de lección para los judíos que insisten en recibir aprobación halájica para “coberturas de cabello casher” (pelucas) que en muchos casos están lejos de ser recatadas.
La siguiente analogía agregará fuerza a lo mencionado arriba. Imagine a un hombre judío que decide cubrir su cabello con una peluca con el fin de estar exento de ponerse una kipá.  ¿Acaso cumple con la halajá de cubrir su cabeza?
 Sí, en efecto cumple con la halajá, pero transgrede el espíritu de de la ley al rehusar aparecer como debe un judío. Un soldado que rehusa vestir el uniforme del ejército no es un soldado leal. Así mismo, a pesar de que halájicamente una peluca cubre el cabello propio de una mujer, ella debe sin embargo tener el cuidado de lucir como una mujer judía, y alejarse de los códigos de vestir no-judíos.

En el caso de un solo judío en medio de enemigos, los poskim decretan que él puede cubrir su cabeza con una gorra de béisbol o con una peluca, aún cuando esto haga parecer que no es judío. Cabe destacar que para un hombre, cubrir la cabeza es un precepto de orden rabínico, mientras que para la mujer cubrir su cabeza es un precepto de la Torah.

Preguntar a un niño
Cuando un sofer no está seguro de si una letra que escribió en una mezuzá está casher, como cuando una Caf parece Bet, le preguntamos a un niño. Si él responde “es una caf”, entonces la mezuzá es casher. Lo mismo es cierto respecto de las pelucas; podemos preguntarle a un no-judío:”¿es esta mujer modesta o provocativa?” Si él contesta que su peluca es provocativa, entonces ella deberá lucir otra prenda.

El dictamen de Rabbi Elyashiv
Las pelucas actuales están totalmente prohibidas ya que son similares al cabello totalmente al descubierto. Existe una gran diferencia entre una peluca del tiempo del Talmud y un peluca de nuestros días. Aquellas pelucas eran toscas, mientras que las pelucas actuales parecen el cabello natural de quien la luce; por eso no podemos permitirlas. A cualquiera cuya familia tenga la costumbre de usar una pañoleta (mitpachat) para cubrir el cabello le está prohibido utilizar una peluca; y aquellas que luzcan pelucas deberán asegurarse de que sea fácilmente reconocible que es una peluca y no parezca cabello natural.

Nuestros sabios dicen:

Kimjit tuvo siete hijos que fueron Cohanim Guedolim. Los sabios preguntaron: “¿cuál fue el secreto de tu éxito?” “Nunca permití que las cuatro paredes de mi casa vieran mi cabello”. (Talmud, Yomá 47)


     

miércoles, 1 de octubre de 2014

Frente al Espejo, una perspectiva del tzniut…

La desnudez del cuerpo solo refleja desnudez del alma.
Actualmente, la sociedad dicta estándares de vida que flagelan la integridad y valor de las personas.  Por ejemplo, podemos observar como diariamente más y más mujeres salen a la calle con casi nada puesto, por supuesto, desde su perspectiva esto es un logro; quien pueda exhibir más su cuerpo será más cotizado y esto significa para ellos la cúspide. Todo ello, sin considerar las actitudes crueles, inhumanas, altaneras y déspotas que también se manifiestan, pero lo que a este tema respecta es a la falta de valor en la mujer y su repercusión externa.

Con relación a esto, el Rab Irmiyahu Abramov y Tehilla Abramov en su obra “La princesa singular” opinan que:
“Nunca en la historia de la humanidad hubo una generación tan exhibicionista. La sociedad actual no conoce límites. Prácticamente, todo lo que se supone que debe estar cubierto y ser privado se exhibe y se ha vuelto público; hasta tal punto, que esta exposición se convirtió en un símbolo de nuestra época”.
El Pajad Iztjak (citado por Abramov en “La Princesa Singular”) en su línea 49 expresa que:
“La falta de pudor de hoy en día no es simplemente un tropiezo o un desvío. Por el contrario, no es más que una rebelión contra los principios de la fe que se encuentran en la esencia del recato y contra cualquier tipo de enfoque elevado de la vida”.
Esta situación no solo afecta a mujeres gentiles sino también a mujeres judías que obedeciendo a una voz interna desorientada caen en la trampa de la mala inclinación que les conduce a comportarse igual que las demás. Sienten que si usan ropas recatadas no se ven bien, piensan que les atrapa todo ese ropaje o que si cubren más sus cuerpos parecerán mayores; actitudes como esas solo dejan entrever una gran falta de seguridad en ellas mismas y en el Creador del Universo, quien diseñó todo de forma perfecta al dejar un manual que conduce a ideas y costumbres muy distintas a las de las naciones.

La Tora muestra en Bereshit cap.2 como fue creado el ser humano, la delicadeza y el detalle en la obra del Creador es asombrosa; la mujer tiene un valor incuestionable, el valor con que su Hacedor le formó le hace inestimable. Ella, no debe temer cuando esté frente al espejo y debe procurar apreciarse por lo que lleva dentro, que es su verdadero yo, su esencia. 

Aunado a ello, debe apreciar todas y cada una de sus partes físicas, porque si ella logra comprender su valía ¿para qué exhibirse? ¿Acaso es la mujer una pieza artística, un objeto de adorno o un cualquier otro elemento?

 Mi punto es que cualquier mujer que conozca y comprenda su objetivo y su valor nunca recurrirá a actos tan bajos como mostrar su cuerpo para recibir amor, admiración, respeto y  honor… Solo sirviendo a su Creador de forma pura y genuina es que logra su plena satisfacción, ya en Mishlé lo expresó el sabio Rey Shlomó: “La gracia es engañosa y vana la belleza, pero la mujer que teme al Eterno será alabada”.

Por supuesto, esto no quiere decir que la mujer judía debe verse desaliñada o que no debe ocuparse de su imagen, debe vestir bien pero con tzniut procurando agradar a su marido y no a ningún otro hombre, debe mostrar alegría en su vestir (porque también con esto sirve al Creador) pero siempre cuidando de no mostrar su cuerpo para llamar la atención.

El midrash Bereshit Rabá comenta que la mujer fue creada con la cualidad de la vergüenza que es un requisito indispensable para el recato, ya que ella fue formada de la costilla del hombre, una parte que está oculta, aludiendo a que ella debe cubrirse.

“Cuando D’s creó a la mujer, Él observó de donde podía crearla, de un lugar oculto del hombre. Y mientras formaba cada uno de sus miembros, Él le ordenaba ‘Sé una mujer recatada, sé una mujer recatada’” (Bereshit Rabba 18:2).
La desnudez del cuerpo solo muestra desnudez del alma. La que descubre sus partes solo refleja que está desesperada por la aprobación de alguien para sentirse bien, una muestra de baja autoestima, de falta de seguridad y de identidad. Su alma está sujeta a sus bajos instintos, es comparada con los animales, que no visten, porque viven solo para satisfacer sus necesidades físicas.

Queridas mujeres judías, cuando estemos frente al espejo procuremos no compararnos con nadie, somos únicas, cada una tiene una misión distinta y cada una fue creada con cualidades hermosas. No temamos de ver a la verdadera mujer, la espiritual, la oculta; aquella que demuestra su lealtad obedeciendo a su amo Hashem Itbaraj, quien nos dio cabida en este mundo físico porque nuestra sencillez, entrega y belleza son fundamentales para el mismo. No contribuyamos a la indecencia y a la depravación de estos tiempos siguiendo las modas, debemos ser Or La Goyim “Luz para las naciones” y lo seremos cada vez que nos enfilamos a elevar nuestras vidas con los ideales de nuestra santa y bendita Torah.

Quiera Hashem que en estos días de teshuva podamos comprender el verdadero significado del tzniut procurando con esto incrementar la santidad y la paz en nuestras vidas y nuestros hogares.

“El hombre es la gloria de D’s; la gloria del hombre es su vestimenta” (Derej Eretz Zutah 10).

Con berajot,                                                                                                         
Rivkah Subero